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Osteopatía Infantil

En este enlace puedes escuchar la entrevista que Radio Èxit Ibiza hizo a Marisa Caban, tratando el tema de la osteopatía infantil pincha aquí

La Osteopatía es un método terapéutico ideal para el tratamiento de los niños. Es muy habitual que los padres se sientan inquietos ante la idea de llevar a su recién nacido a un fisioterapeuta que realice este tipo de tratamiento. Esto se debe a que desconocen la sutileza con la que se actúa: las manos del profesional “escuchan” y corrigen con absoluta suavidad. Las técnicas que se utilizan están perfectamente adaptadas para trabajar con bebés y niños pequeños y no entrañan ningún riesgo para ellos.

bebe tumbado

Por otro lado, diagnosticados correctamente, con los niños se consiguen los mejores resultados y los más rápidos, podemos evitar la cronicidad, e incluso la aparición de síntomas asociados.

Lactante:

  • Bebé inquieto / irritable
  • Dificultad para dormir
  • Dificultad /disfunción para la succión
  • Cólico del lactante
  • Vómitos y regurgitación
  • Estreñimiento / Diarrea
  • Hipertrofia pilórica

Otorrinolaringología, Neumología y Ortopedia:

  • Tortícolis congénita
  • Plagiocefalia
  • Otitis media
  • Otitis crónica serosa
  • Rinitis
  • Sinusitis
  • Apnea del sueño
  • Bronquitis
  • Asma
  • Obstrucción del conducto lacrimal
  • Estrabismo
  • Alteraciones traumáticas óseas: subluxación congénita de cadera, deformación craneal por posición en el útero
  • Dolor de cabeza
  • Etc.

Chequeo del Recién Nacido

La cabeza del bebé está diseñada para acomodarse a las intensas presiones a las que se ve sometida durante el parto. Su cráneo no es un recipiente sólido: está formado por 22 huesos separados, y a la vez, flexible y protector. Actúa como una bolsa membranosa para proteger las áreas más delicadas de su cerebro durante el parto. Así que los cambios de forma durante y después del parto son normales.

bebe masaje

Durante los 10 primeros días de vida la cabeza debe volver a su forma normal y eliminar por sí misma las tensiones dejando que todas las estructuras crezcan y se desarrollen de forma libre y armoniosa.

Las actividades que desencadenan la vuelta al estado normal del cráneo son el llanto, la succión y el bostezo. Por eso, entre otras cosas es muy importante que nos fijemos en si nuestro niño ha llorado con fuerza al nacer, y que le permitamos mamar a menudo, aunque no sea para alimentarse.

Sin embargo a veces el bebé es incapaz de liberar todas estas tensiones especialmente si ha tenido un parto difícil, excepcionalmente largo o corto, o si se han usado ventosas y/o fórceps, o si ha nacido por cesárea.

La observación de los padres es fundamental para reconocer algunos de los síntomas: irritabilidad, llanto constante, apatía, dificultades al mamar, cólicos, problemas para dormir, picor del cuero cabelludo, trastornos oculares, necesidad de succionar constantemente, ya sea el dedo o el chupete, incomodidad cuando le tocan la cabeza… Basta que hayan pasado dos o tres semanas para observar si el cráneo de nuestro hijo no es redondo o se ven zonas planas y/o sobresalientes.

Muchas veces pensamos que los niños lloran porque padecen gases o trastornos digestivos, pero no pensamos en que están sufriendo dolor de cabeza, o que el trastorno reflejo que están teniendo es fruto de alguna presión intracraneal anormal.

La mejor manera de evitar estos problemas que aparecen al poco de nacer y sus consecuencias es realizar un chequeo para descartar que existan estas tensiones o para diagnosticarlas a tiempo y tratarlas cuanto antes.